
Jesús Murillo Karam tuvo el jueves pasado uno de los momentos más gloriosos de su vida política. Cuando entró y salió al lado del presidente Enrique Peña Nieto al Salón Tesorería del Palacio Nacional para la presentación del Plan Nacional de Desarrollo, un estruendoso aplauso que se extendió por más de 90 segundos los acompañó. No había duda del porqué del reconocimiento: la captura de Elba Esther Gordillo, con lo cual se acabó un cuarto de siglo de dominación magisterial. Fue uno de los caprichos de la vida. Murillo Karam, que surgió de un cacicazgo político, acabó con otro.
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